miércoles, 26 de enero de 2011
Refugio
Adormecida por la lluvia, me amodorro sobre tu pecho.Afuera suenan tardíos los truenos y hacen de acompañamiento al feliz sonido del agua que cae. El vaivén de tu aliento, tibio sobre mi frente, tus brazos rodeándome: todo es perfecto. Mis pies se ciñen a tus tobillos, descansando en la certeza de haber llegado al final del camino. Llueve en la ciudad, y yo duermo y te abrazo a kilómetros de distancia.
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